La experiencia nos dice que la vida es pelea, y que andar por el camino de la libertad y felicidad exige luchar. También Cristo habla claramente de que en la historia hay una verdadera guerra entre el Bueno y el Malo. Es preciso no vivir como una Heidi, ni como un individualista: luchar consciente del argumento de la historia, y de las consecuencias que mi lucha tiene en el resto.