La vida cristiana tiene un momento de conexión con Jesús. Con el tiempo, podemos estar con el empeño de propósitos y objetivos, pero si olvidamos a Jesús, hemos perdido el camino. Es con él, es por él, es para él… Si perdemos esto de vista, es cuando este camino es arduo, esclavizante, nos desanimamos y perdemos la alegría contagiosa y la libertad de espíritu. Algunas pautas para renovar este punto esencial.