En la tercera aparición de Cristo resucitado a los apóstoles se ve lo que significa para cada uno de ellos ser cristiano: es su historia personal, su relación con Cristo. Entienden el cristianismo no como una doctrina –aunque sí afirman una doctrina-, ni como unas obligaciones o prohibiciones –aunque aceptan unas y otras-, si no como la vida que ha compartido cada uno de ellos con Cristo; y es diferente para Juan y para Pedro, para Tomás… y para cada uno de ellos.