MANGLANO CASTELLARY, JOSÉ PEDRO.

ISBN: 9788433014313
Editorial: Desclée De Brouwer
Colección: Preguntas
Disponibilidad: INMEDIATA
PVP: 7.00 €
Páginas: 116
Encuadernación: rústica

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Si uno entra en una farmacia,  no es preciso que goce de una extraordinaria capacidad reflexiva para caer en la cuenta de que la salud física está expuesta a muchas y muy variadas enfermedades. No vivirá por eso asustado, víctima de la aprensión. Sencillamente admitirá que la salud es un tesoro, y cuando ésta quede amenazada, acudirá al fármaco que convenga.

La vida espiritual también tropieza con dificultades que amenazan la salud del alma, la salud de la relación de amor con Dios que está en la base y en el origen de su vocación.

Este libro trata de recoger algunas ideas a no olvidar para mantener la salud en el amor a Dios en la vocación personal. Estas ideas corresponden a dificultades  frecuentes que encuentra el seguidor de Cristo, sea cual sea la vocación posterior que la determine más en concreto. Quizá la recopilación de algunas de estas dificultades pueda dar una primera impresión de camino tortuoso, pero no es así; sería como quien al entrar en una farmacia le parece que vive de milagro.

¿Y puede decirse que las dificultades son comunes a todo seguidor de Cristo, sea cual sea su vocación específica? De eso se trata. Es más: servirá para ver que, a cierto nivel, toda vida cristiana encuentra los mismos problemas si persigue la santidad.

Las dificultades cambian, por así decirlo, en la forma en que se presentan, pero esencialmente son las mismas. Tener que obedecer a la superiora del convento o a la mujer, en último término, se trata de lo mismo. Tener que vencerme para llevarme bien con alguien que me resulta insoportable, ya sea un compañero de trabajo, sea mi cuñado o uno que comparte conmigo el mismo techo porque compartimos la misma vocación,… en el fondo la diferencia es secundaria. Y así ocurre con los demás asuntos.

Antes de terminar con la presentación, dos aclaraciones. Por supuesto que no se puede hablar en los mismos términos en aquellos casos en los que se han establecido unas relaciones de derecho, esto es, en los que hay unos bienes debidos, que aquellos en los que no existe ningún tipo de compromiso. El compromiso hace que haya algo invisible, pero real, que hace que la otra parte tenga derecho, en justicia, a recibir de mi unos bienes -bienes debidos-.

Del mismo modo, señalar que lógicamente no son aplicables las páginas que siguen a aquellos que en su vocación específica presentan problemas objetivos de idoneidad, o problemas objetivos que anulen el compromiso establecido.

Y si la relación de amor es con Jesucristo, la perfección de ese amor puede ser mayor, y la felicidad más plena. La clave para ser siempre feliz aparece, entonces, clara: vivir con un amor. Argumentar acerca de tal afirmación no es el propósito de estas páginas: lo damos, más bien, como punto de partida.

Nos vamos a detener, sin embargo, en el siempre: cómo vivir siempre enamorado.

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