El Amor y otras idioteces – Entrevista en «Época»

Entrevista en la Revista Época\r\n

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“El amor es como el pan; si no es del día se queda duro”.

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Apague el móvil y la tele, inspire profundamente y deje la mente en blanco antes de leer estas reflexiones tan filosóficas y metafísicas sobre el amor, lo único, casi casi, que de verdad necesitamos. Pertenecen a un hombre que explica en su libro “El amor y otra idioteces” por qué el amor es y no es un cúmulo de bellísimas contradicciones.

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\r\nPadre, ¿se ha enamorado alguna vez?\r\nSí, y creo que tiene algo de transitoriedad. El enamoramiento es algo previo al verdadero amor, es una atracción padecida, es más pasión. Es esa atracción involuntaria que la libertad convierte en unión voluntaria. En mi juventud me enamoré alguna vez como todos. Después, como sacerdote, entiendo que me ha pasado lo mismo pero con otra persona que es Cristo.\r\n\r\n¿Qué diferencia siente usted entre el amor a Dios y el amor a un mortal?\r\nPues creo que el corazón que ama a Dios y a un mortal es el mismo y por lo tanto la realidad antropológica del amor es igual. Hay circunstancias que cambian, (bueno son mil las diferencias), pero podríamos decir que todas ellas son accidentales. Uno se presenta con una atracción de todo lo biológico, y el otro no, pero en cuanto que es la afirmación de un “tú”, son la misma realidad.\r\n\r\n¿Qué es el amor y qué no es el amor?\r\nEl amor es un misterio vivido en libertad. El amor es la atracción involuntaria que la libertad transforma en unión voluntaria. ¿Y qué no es? El amor no es solo biología ni solo química. El amor no es solo ilusión ni sólo utopía. Sin embargo surge con la biología, lo despierta la química, encierra ilusión y su realización perfecta es utópica.\r\n\r\nMe temo que, como dice mi marido, el amor es un proyecto a largo plazo. Pero ¿cómo saltar tantas vallas diarias?\r\nEl joven espera del amor una situación emocional duradera, intensa y estable. Enseguida advierte que las cosas no son así: el amor es algo mucho más interesante y complejo. No es una línea recta, ni está entero y maduro en la mano desde el primer día. Sí, tu marido tiene razón: es a largo plazo; o mejor, es más grande que nuestra propia vida. Nos ponemos en sus manos, no lo tenemos en las nuestras. Él nos transforma, no lo hacemos. Él nos lleva por donde necesitamos, no somos nosotros quienes le marcamos el paso. Las vallas diarias las saltamos siendo buenos alumnos del amor, dando lo que cada día nos pide. ¿Cómo saltarlas? Mirando al otro. Si la salto mirando mi propio ombligo la tiraré, dañaré la valla y me lesionaré yo mismo.\r\n\r\n¿Cómo se cura el desamor?\r\nCuando no se ha establecido un compromiso, muchas veces alegrándose, diciendo esto no era lo mío y cuanto antes acabase, mejor. No había dado con mi persona y aunque me he tenido la suerte de saberlo a tiempo. Cuando uno ha establecido unos compromisos, y por lo tanto se debe a la otra persona, el sabor se puede curar con el perdón y fiándose en lo bueno del otro y volviendo a empezar. Había una novela muy buena en la que deciden empezar como la primera vez, diciendo “te quiero” .\r\n\r\nCreo en el amor pero también en que el conflicto siempre son los otros: el suegro, el jefe, los niños, la factura del gas. De viaje los dos no tenemos ningún problema.\r\nPues enhorabuena por creer en el amor, porque no somos tantos. ¡Y eso que a todos gustaría! Pero quien espera la situación ideal para amar, no ama nunca. Los problemas no se arreglan cambiando las circunstancias –aniquilando al suegro, a los jefes y a los niños-, sino agrandando el corazón. La comunicación y dedicarse tiempo será fácil en una isla si lo aprendemos en el campo de batalla. Si no fuera así, el hecho de encontrarse en una isla solo produciría aburrimiento.\r\n\r\nEl amor tiene sus razones que la razón no conoce. Nada más cierto. ¿No?\r\nAsí es. El amor tiene su lógica. Cuando justificamos las rarezas de otros diciendo ‘son cosas del amor’ nos referimos a lo mismo. Las matemáticas no saben de amor, por eso son tan útiles como pobres. En amor dos y dos no son cuatro. El amor tiene en cuenta cada dos, por qué sumarlos, el momento en que se encuentran, las necesidades de cada dos y la plenitud a la que aspiran. La razón cabe en nuestra cabeza, el amor no. La excede por todos lados.\r\n\r\n¿Por qué el amor es una idiotez?\r\nPorque es la decisión de una persona de interrumpir el desarrollo de la razón, es una de las decisiones de su inocencia que crece en toda la experiencia amorosa.\r\n\r\nAyer ví que en París había una exposición de cartas de amor históricas. Qué pena que se pierdan las relaciones epistolares por los sms, e mails…\r\nTodo aquello tenía una belleza y era una forma de canalizar la bella experiencia del amor. Las nuevas quizás no puedan canalizar de la misma manera la belleza del amor, pero muchas parejas van transcribiendo los mensajes que se envían, los coleccionan, los disfrutan y ven la evolución de la relación, los detalles, la espontaneidad…eso también es otra forma bella de expresarse.\r\n\r\nSi afirma que es fácil perderse en el caprichoso mundo de los sentimientos, ¿cómo no lo es entonces equivocarse con ellos?\r\nLos sentimientos pueden ser una ayuda o a veces pueden convertirse en un gran enemigo. Van y vienen, son estables, muchas veces contradictorios, por eso la necesidad de que aunque sea una idiotez, esa idiotez pueda suponer un punto inicial, es como la chispa que rompe la clausura del hombre y te ayuda a descubrir al otro, y al descubrir al otro, descubrirte a ti mismo.\r\n\r\nA cierta edad, después de eliminar y descartar, comprendes que lo más importante es el amor y tus afectos. ¿Por qué?\r\nContaba un profesor de masters que la vida es como un juego malabar, que con cuatro pelotas uno va haciendo todo tipo de movimientos artísticos para tenerlas todas en el aire. Todas eran de madera menos una que era de cristal. Uno puede tener un error en su juego malabar, pero la única pelota que no se le puede caer la suelo es la de cristal, porque si se rompe esa, el juego se acaba.\r\n\r\nVamos que sin amor, apaga y vámonos.\r\nLa salud, el trabajo, la situación económica, pueden fallarnos y podríamos ser felices; sin embargo, la dimensión amorosa no puede fallar porque entonces no hay felicidad. Amar responde a la necesidad del hombre de ser aceptado, de romper nuestro aislamiento. Eso sólo se consigue superar cuando una voluntad ajena a la nuestra nos dice: “sí, te quiero, a ti que no eres necesario, te hago necesario, tú eres necesario en mi vida”.\r\n\r\nNo estoy de acuerdo con lo que dice en su libro de que abrirse al amor es dejar que la presencia del otro te cambie, porque nadie cambia.\r\nHay un cambio de perfeccionamiento personal, de purificación en la forma de amar, de generosidad en la forma de concebir la propia existencia, el ir descubriendo que yo soy un ser para el otro. Entonces, me parece que más que en cambios de hábito, es la mejoría en la forma de relacionarme con los demás, con uno mismo y el mundo.\r\n\r\nAsí que el amor necesita crecer.\r\nCuando encontramos dificultades en la vida y en las relaciones amorosas es como cuando una planta se mustia porque le falta tierra y aire. Cuando la carne que uno ha echado al asador se ha consumido, cuando su forma de amar es pequeña ante ciertas circunstancias hay que romper la maceta y prepararse para transplantarla a un recipiente más grande, es el momento de crecer. Las crisis duelen pero las necesitamos, porque son momentos de crecimiento que siempre exigen un dolor.\r\n\r\n“Cada uno mantiene su especifidad a la vez que se encuentra con el otro en una unidad inseparable”. ¿Y si esa unidad se atomiza o se rompe?\r\nEl amor siempre está al borde del precipicio, pero eso corresponde a la propia naturaleza del amor. Exige una relación de libertad y no ata al otro, el amor no lo tengo en mis manos y lo puedo proteger, no lo tengo dominado. Esa es una característica  buena porque nos exige estar atentos, protegerlo y edificarlo.\r\n\r\n¿Y si alguien se equivoca al elegir cónyuge?\r\nEn el libro, en la última parte, hay un capítulo que se titula “El decálogo para los novatos en el amor”, que habla de aprender en el noviazgo el conocimiento del otro; cuando uno ya se ha comprometido hay un reto nuevo que es la reconquista porque yo ya le pertenezco y él ya me pertenece. A veces es insuperable la división, pero en muchísimos casos es cuestión de aprender que hay que amar al otro como es, y no como me gustaría que fuese.\r\n\r\nDéme una regla para mantener el amor que no sea la tópica de que hay que regarlo cada día; estoy harta de oírlo.\r\nEl amor es como el pan, que si no es del día se queda duro. Pero sí que hay que cultivar el respeto y la admiración por el otro diariamente.\r\n\r\nMás o menos concluye que en el amor hay que darlo todo, ¿Cuántos hoy en día están dispuestos a hacerlo ante tanto divorcio\r\nQuizás en el número de divorcios influye el no educarnos a amar durante el noviazgo, la incapacidad para sufrir. El amor se pinta de rosa, pero realmente es rojo, el rojo simboliza la sangre, porque hay muchos momentos en los que tenemos que aprender a ser capaces de aguantar la fatiga, el cansancio de la superación, de la falta de sentimiento o de los sentimientos contrarios, y saber vivir con todo eso sobreponiéndose. Es algo que necesita cualquier proyecto.\r\n

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Tres mini-consejos para no perder a quien quieres\r\nSer sincero, respetar y continuar siendo forofo del otro.\r\n\r\n¿Merece la pena que ese amor-sufrimiento no correspondido de Cyrano de Bergerac?\r\nVale la pena absolutamente. Si confundimos el amor con la sensación objetiva de gusto, placer independientemente de a quién tenga en frente, no vale la pena darlo todo. Pero si entendemos que el amor es unión y que es desear el bien del otro, y ser para el otro, vale la pena totalmente.\r\n\r\nComo lo sugiere en su libro, alquilé la peli de ‘El velo pintado’. Preciosa. ¿Por qué le gustó?\r\nMe gustó cómo se produce el progresivo descubrimiento del otro.\r\n\r\n¿A que no vale el “te quiero bastante”?\r\nNo, no vale. Lo único que vale es “te quiero todo lo que puedo”. El problema es que cuando no somos capaces de sufrir, y cuando la fuerza del egoísmo es más fuerte, resulta que todo lo que puedo es muy poco.

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