Manglanitos – Entrevista de Juan Vissiers

Con varias decenas de libros a sus espaldas y más de un millón de ejemplares vendidos, este sacerdote, escritor, filósofo y doctor en Teología, ha dedicado muchos años a la pastoral juvenil entre universitarios y estudiantes de educación secundaria. Es un apasionado del mar –nacido en el mediterráneo y criado en el cantábrico–, le gusta esquiar y jugar al tenis. Actualmente compatibiliza, sin bombona de oxígeno, su labor propia con universitarios, junto a la impartición de charlas y conferencias por toda España y la dirección del sello Planeta Testimonio. José Pedro Manglano nos habla de uno de sus últimos proyectos editoriales que se implanta con el objetivo de ser una herramienta ‘masiva’ para la búsqueda personal de un espacio interior: la colección «manglanitos»

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Evidentemente, el nombre está claro de donde viene, ¿no?

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Pues hombre… la verdad es que no me gustó la idea. Los editores que llevan adelante este proyecto son los «culpables» del asunto. Me negué a que ese diminutivo diese nombre a la serie de libros. Me parecía mejor colección Hablar con Jesús o algo así. Al final, no sé cómo, se salieron con la suya. Y es que, en realidad, quisieron recoger un nombre que ya se había difundido entre mis lectores; me insistían en el hecho de que es ya una marca, surgida espontáneamente.

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Este es un proyecto que viene de lejos, concretamente empecé a escribir alguno de estos pequeños libros hace ya diez años y ahora he decidido terminar la serie y darles una forma más completa. Los cinco que ya había publicado los he reescrito, y el resto hasta quince son nuevos –uno por cada mes, más cuaresma, Corpus Christi y decenario al Espíritu Santo-.

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¿En qué consiste exactamente esta colección? \r\nNo me siento capaz de decirlo ‘exactamente’… Quiere ofrecer un tema de conversación diario con Dios. Así de sencillo. ¿Sus pretensiones? Ser ameno, litúrgico y multi-registro. Quiero decir: vivo y directo por un lado; que tenga en cuenta el momento del año, por otro; finalmente, que pueda sugerir, guiar y enriquecer a cualquiera, de distinta manera a cada uno dependiendo de la madurez, experiencia y religiosidad de quien lo lea. ¡El Espíritu hace el resto! Entiendo que estos libros no tienen otro papel que el de ponérselo fácil al Espíritu Santo.

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¿Por qué ha decidido esta fórmula?\r\nLa fórmula… porque hacer fácil, atractiva y amena la vida con Dios es una ilusión que seguro comparto con todo el que le trata: los minutos dedicados en exclusiva para estar con Dios son gozosos. A veces puede costar, pero siempre ofrecen la alegría del que se sabe acompañado, la seguridad del que toca suelo firme, el gozo del que vive sabiendo que el cielo está abierto.

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Sí, pero me refiero más al formato del libro\r\nEl hecho de editarlos de este modo… es porque nació así. Nada más ser ordenado sacerdote fui de capellán a un colegio. Eran más de mil alumnos. Llegar a todos, enseñarles a tratar a Dios, ayudarles a formarse con cabeza y corazón cristianos… era todo un reto. Quise resolverlo, en parte, haciendo pequeños ‘acordeones’ de papel fotocopiados, en los que recogía textos para cada día. Aquello funcionaba. El año siguiente los fotocopié y grapé por meses. Me lo pedían de muchos sitios. Lo edité por mi cuenta con ayuda de mi amigo Javier Arboleda… sacamos 15mil y se acabaron el primer mes. Asombrado, lo vendí a la editorial Desclèe De Brouwer, ediciones que se vendieron muy muy bien, asombrosamente bien, muchos miles y miles de ejemplares. De esta manera conseguí ayudar a ´mis chavales´ en los tiempos más señalados: mayo, adviento y navidad, cuaresma y noviembre.

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Por otro lado, el hecho de que el ‘invento’ pudiese ser llevado en el bolsillo… era decisivo: mucho más de lo que podría haber imaginado en un primer momento. Me lo encontré así, de bolsillo, sin haberlo pensado. Pero luego he comprobado -me lo han dicho tantas veces- que poder llevarlo en el bolso, en la chaqueta, en el bolsillo del pantalón… lo convierte en un elemento más de la indumentaria habitual,  que lo llevas encima todo el día, no te molesta en ningún momento y lo usas cuando quieres.

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Otro factor importante, consecuencia del tamaño, es el precio. Hoy día, por un euro, no te dan ni paso. Para mí el precio era importante: mi deseo es hacerlo asequible a los párrocos, a los catequistas que quieren comprar un ejemplar para cada joven y regalárselo, al profesor que pretende inducir su lectura a un grupo de alumnos…  El esfuerzo que ha hecho la editorial Cobel para conseguir este precio me consta que ha sido grande: ¡les estoy muy agradecido!

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¿A qué público va dirigido?\r\nLo he escrito buscando dirigirme a todos. Cuando terminaba un mes, lo probaba. Recuerdo que el primero lo distribuí entre universitarios. Esperaba con inquietud la sentencia de varios estudiantes de ingeniería y derecho. Dos chicas vinieron encantadas; respiré más tranquilo todavía cuando varios chicos también. La segunda prueba fue llevarlo a colegios, para probar edades. Tras un mes, los profesores y profesoras me dijeron que a partir de 2º ESO hasta 2º Bachillerato lo seguían bien. Es más, me pasaron una serie de sentencias que habían escrito los alumnos de porqué les gustaba, que son las que pasé a los diseñadores de la web y aparecen salpicando el fondo del escritorio. Quise que fuese a un público muy amplio… y parece ser que lo cubre.

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Y no solo estudiantes. En sus primeras ediciones me encontré profesionales de todo tipo que lo usaban. Uno de ellos fue curioso. Ocurrió en Roma. Me encontraba en la Plaza de San Pedro cuando se me acercó una señora y me preguntó si yo era Manglano; me agradeció y me dijo que su marido era juez –allí estaba, a su lado- y que llevaba siempre el libro del Espíritu Santo; efectivamente, bastó un pequeño gesto de la mujer para que su marido probase la verdad de su sentencia. Fue simpático el encuentro.

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El ritmo de las páginas es tremendamente ágil y dinámico. Además van desfilando a lo largo de toda la colección cientos de sucedidos concretos de personajes de lo más variado…\r\nEl trabajo y tiempo que me ha supuesto este proyecto ha sido enorme, con la ventaja de que tienes que escribir en momentos muy distintos. Una consecuencia es que los textos los he escrito en circunstancias muy diversas, y  esto me ha ayudado a que no resulten monótonos y a que sean muy vitales, en muchos casos son fruto de mi oración.

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Una cosa de la que huyo casi instintivamente es de aburrir. Es más, las ocasiones en las que pienso que estoy aburriendo a alguien me entra un sudor frío que me agota. No sé… pero es así.

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Pónganos un ejemplo de esos contenidos\r\nNo sé. Para un ejemplo, basta coger un día cualquiera de un mes cualquiera. Sin embargo, acerca de los contenidos sí me parece interesante lo siguiente: he querido que todo lo que es central para la fe y vida cristiana está recogido. Un mes se tratan temáticamente las bienaventuranzas, otro las virtudes humanas, otro al contenido del Padrenuestro; a la caridad se le dedica de modo expreso casi la totalidad del mes de junio, a la fe y a la esperanza otros meses… Los sacramentos, el ecologismo, costumbres de familia de los cristianos, los novísimos, las virtudes capitales…

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Ojalà haya conseguido que se aprenda a ser cristiano como lo aprende todo el niño: aprender con la vida misma. Por eso el arma fundamental son las anécdotas, hechos que ilustran la cabeza y que son recibidos en el corazón, que nos lo van modelando con deseos sencillos y sinceros que se expresan a Jesucristo, a María, al Padre… manifestándoles las ganas de recibir de ellos esa nueva vida.

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Anécdotas, cercanía al evangelio, presencia de los salmos, recuerdo de los primeros cristianos, detalles de la liturgia… son el modo como he presentado habitualmente aquellos contenidos.

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¿Qué es la oración personal?\r\nJuan Pablo II la definió a los jóvenes en Tor Vergata como un laboratorio. Sí: es ese espacio de trascendencia, ese rato en el que atravesamos el cielo y el cielo llega hasta nosotros, esos minutos de ternura que transforman el día a día… Un laboratorio en el que la realidad de Dios toca nuestra realidad, y en este contacto se da una reacción formidable que solo quien la ha experimentado puede entenderla.

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El cristiano sabe que la vida sin la oración… ¡no sabría vivirla! Es como una droga; mejor, una auténtica droga que va llenando poco a poco el día entero.

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Es urgente que fomentemos el hábito de crear estos espacios de silencio en la gente joven. Sin oración no hay cristiano. Y con oración… ya gozamos en esta vida de un gozo que no es de este mundo.

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¿Qué dice la gente que los ha leído?\r\nMe da un poco de pudor… Lo que me vienen a decir se resume en una palabra: ¡gracias! Eso es lo que yo digo a Jesucristo: gracias por habernos enseñado a hacer oración, y gracias por lo bien que lo he pasado tratando de hacer esta falsilla para facilitarlo a otros.

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