Vivir con sentido – Entrevista

¿Qué significa vivir con sentido?\r\nSe trata de una de esas nociones que todos entendemos pero que cuando pretendes explicarla… no sabes ni por dónde empezar. Tenemos experiencia de que cuando tienes un porqué vivir no te importa el cómo sea esa vida. Tener un porqué, una razón por la que levantarse, reír y sufrir, una fuerza que mueve e incluso arrastra.

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¿Qué respuestas buscan las personas ante los problemas que les plantean la vida?\r\nAhí está la cuestión: la vida presenta problemas y misterios. Se resuelven de distinta manera. La misma vida es un misterio, no un problema. Dios es un misterio, no un problema. A los hijos de Descartes nos han enseñado a convertir todo en problemas a resolver. Nadie enseña a vivir los misterios. Degradar los misterios, querer resolverlos como si fuesen problemas… eso sí que es un verdadero problema del hombre contemporáneo.

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¿Cómo se puede encontrar la esperanza en una sociedad tan materialista como la nuestra?\r\nNuestra concepción materialista asimila la fe a un simple estado del alma, a un puro acontecimiento interior. La esperanza, entonces, no puede aparecer por ningún lado: solo puedo esperar en mí mismo. Este subjetivismo mata cualquier esperanza. Es preciso, para esperar, saber que el cielo está abierto, que podemos acceder al Invisible, que resulta posible y sensato creer.

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¿De qué sentido hablamos? ¿en qué plano se encuentra?\r\nHago deporte porque me gusta. Estudio porque quiero hacer una carrera. Ordeno la casa porque quiero que estén a gusto los demás. Cada cosa la hago por algo. Pero el hombre tiene la capacidad de trascender sus actos: necesitamos saber porqué hacemos todo lo que hacemos, qué quiero en la vida, qué motivo tengo para sufrir. Pues bien: encontrar ese porqué completo a la vida, que es como el telón de fondo, la razón de ser, eso es vivir con un sentido.

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¿A quién va dirigida su obra?\r\nEl libro está subtitulado: Reflexiones al alcance de todos. Pienso que captará el interés de cualquiera que quiera vivir a tope con una felicidad en serio.

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Va dirigido a tres grupos de personas. A aquellas que ejercitan el vivir a tope, prueban de todo, buscan nuevas experiencias, aprovechan la vida mientras el cuerpo aguante… pero en el fondo se dan cuenta de que les falta algo. También va dirigido a aquellos que se han resignado en la vida a ir gastándola, a ir tirando, a vivir viéndolas venir… pero piensan que no es tan interesante vivir. Por último, a aquellos que querrían creer y no pueden, a quienes creen pero su fe no les dice nada con respecto a lo que realmente les interesa, a los cristianos que creen pero que tienen cierto complejo de cretinos.

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¿Por qué hay gente que quiere creer y no puede? ¿Es posible conocer a Dios con la razón? Háblenos de ese«salto» que hay que dar para aceptar la existencia de Dios, que por su parte se ha revelado.\r\nEntre Dios y el hombre se da un problema de comunicación. Y no puede ser de otra manera. Dios no puede imponerse al hombre con la fuerza de la evidencia de los sentidos –es inmaterial-. El hombre siempre tendrá que unir dando un salto: afirmar –porque me da la gana- que determinadas acciones evidentes para mí son la forma en que Dios se está traduciendo. El hombre también puede dudar –y hace bien si también duda de la duda-. O también puede negar que esas acciones sean manifestación de nada.

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Por eso, para creer hay que querer. Pero no solo querer, sino cuando veo hechos y signos objetivos que merecen credibilidad, querer creerlos.

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